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El título parece el inicio de un manifiesto. Estamos todavía en el tiempo en que, cuando hablamos de podcast, lo tenemos que justificar. Es verdad que cada vez menos, es cierto que el podcast se ha convertido en una herramienta conocida a base de algunos casos notables, y de noticias. Cuando las grandes compañías digitales compran empresas dedicadas al podcast, es porque han detectado una industria que tiene un sólido potencial de crecimiento. Cuando los grandes grupos de comunicación abren servicios de podcast, producen historias en podcast, y utilizan esta herramienta para sus campañas de márketing, es porque también creen en su capacidad de llegar a una audiencia masiva. Pensaremos en podcast, dicen los gurús del sonido. Ilustraremos nuestras palabras con la trama y la textura de la voz, con los detalles sonoros que crean atmósferas, con los silencios que evocan el misterio o la renuncia.

La guerra de los mundos

El Podcast nació como una forma de producción de contenido, pensado para los dispositivos de audio. Podcast es un acrónimo formado a partir de dos términos: ipod  broadcasting. Es decir, producción audio para ipod. En realidad es un nombre nuevo para  algo que siempre ha existido. La radio ha producido, junto a programas de actualidad y noticias que caducan en pocas horas, programas que tienen la virtud de soportar el paso del tiempo como si nada. Piensen en La guerra de los mundos, que Orson Welles produjo para la radio en 1938.

El Podcast es una herramienta abierta, no tiene una definición específica ni unas reglas estrictas de narración, estética o duración, porque sus capacidades están todavía por descubrir. Si uno tuviera que ponerle al podcast  un requisito fundamental sería el de que no tiene fecha de caducidad. Un podcast, para ser genuino, no tiene que ser perecedero. Muchas cadenas de radio lo utilizan para difundir sus contenidos a la carta, para facilitar al oyente la libertad de horario de escucha. Pero donde el podcast alcanza la excelencia es en los contenidos y en  las producciones hechas para durar, las que tienen interés aunque pase el tiempo y cambie el contexto

Un formato abierto

Esto es lo que lo ha convertido en una tendencia consolidada. Escuchar no requiere de atención visual, no exige estar pendiente de una pantalla, y se puede hacer mientras practicamos deporte, mientras conducimos, o paseamos. El podcast es un contenido fácil de compartir, y no requiere grandes inversiones en equipos. A cambio, el sonido nos ofrece una capacidad evocadora que no tiene la imagen. En Fanfan, la web de entretenimiento de Ludiana, algunos de nuestros artículos están en formato podcast, y son un buen ejemplo de la fuerza de esta herramienta: voces, palabras, escenas sonoras, crean una conexión en la que el oyente se implica, porque pone en juego el poder de su imaginación.

Por sus formatos abiertos, por sus capacidades de llegar a la audiencia con una narrativa cálida  y próxima, el podcast se ha convertido en un instrumento de comunicación novedoso, ágil y potente, tanto para  la comunicación externa de las compañías como para  todas las funciones de la comunicación interna. El podcast  ofrece a empresas  con plantillas dispersas una capacidad de difusión de mensajes muy eficaz, y una herramienta de formación rica y versátil. Una de las grandes ventajas del podcast, una de sus fortalezas, es que permite, con un coste muy ajustado, hacer producciones para grupos pequeños, para audiencias muy bien definidas, con intereses muy concretos y sólidos. El premio aquí siempre es la fidelidad.

Por eso en Ludiana, hace tiempo que dejamos de creer en el podcast, para pasar a practicarlo. Si crees  que el Podcast puede  ayudar a tu empresa a comunicar mejor, llámanos.

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