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Caminar, subir una montaña, hacer una ruta de senderismo, es una terapia excelente para tu cuerpo, y un ejercicio fabuloso para tu mente. Lo recomiendan los expertos en neurociencia.

En Ludiana, los viernes le dedicamos un rato a pensar una ruta de fin de semana: Tejera Negra, Somosierra, Gredos, o la vega del Tajo. Somos conscientes de que si hay algo que de verdad envejece al ser humano es la vida sedentaria, por muy cómoda que sea. La ciencia lo ratifica una y otra vez. Si de algo está segura la ciencia, es de que tanto caminar como el contacto con la naturaleza son beneficiosos para la salud y para el equilibrio del ser humano.

No solo hablamos solo de salud física, ahora los neurocientíficos le añaden ventajas mentales para el conocimiento. Un estudio reciente demuestra que caminar tan solo 15 minutos al día puede agregar años a la vida. Un prestigioso neurocientífico ha comparado el caminar con poseer un superpoder.

Reducir el estrés

Y estudio tras estudio se ha demostrado que pasar tiempo en la naturaleza reduce el estrés, aumenta la felicidad y el autocontrol, y nos hace más creativos. Imagine entonces, lo beneficioso que debe ser para cuerpo y mente caminar por la naturaleza.

Según un nuevo libro del neurocientífico Daniel Levitin, (Successful Aging: A Neuroscientist Explores the Power and Potential of Our Lives) calzarse unas botas y hacer senderismo no solo ofrece todos los beneficios del ejercicio y el aire libre combinados, sino que además, ayuda a mantener joven nuestro cerebro.

Actividad física, sea cual sea

Levitin sostiene el clásico dicho de los científicos:  es beneficioso mantenerse activo de la forma que sea. Si lo que le funciona por su horario, estilo de vida y limitaciones de salud, es la bicicleta estática, entonces siga con ella. Pero si está relativamente sano y busca una manera de mantener su cerebro joven, el senderismo, dice, ofrece ventajas cognitivas únicas.

«El hipocampo, explica, la estructura del cerebro que gestiona la memoria evolucionó para la geonavegación, para ayudarnos a recordar el camino, de modo que pudiéramos dirigirnos hacia el alimento o nuestros compañeros de clan y alejarnos del peligro. Si no mantenemos esa parte ejercitada el hipocampo puede atrofiarse” sostiene Levitin.

Una caminata por el parque de su ciudad es una forma ideal de mantener en forma esa parte específica del cerebro. «Estar al aire libre es bueno porque nos obliga mantenernos alerta», explica. «Hay que esquivar pequeñas ramas, raíces, rocas y animalillos; hay caminos más angostos o complicados que pueden obligarte a agacharte. Todo ese tipo de cosas son esenciales para mantener un cerebro joven».

Un cerebro ágil

Levitin sostiene que incluso los ejercicios de realidad virtual que nos obligan a responder a lo desconocido e inesperado han demostrado tener algunos beneficios. Todo lo cual es fascinante si deseamos mantener nuestro cerebro lo más ágil posible durante el mayor tiempo posible.

Pero los científicos no son los únicos expertos que han evaluado los beneficios de caminar por un sendero. Una gran cantidad de creativos y pensadores también testifican que las largas caminatas por la naturaleza tienen un poder único para hacer surgir nuevas ideas de su cerebro. Muchas de las grandes mentes de la historia, desde Charles Darwin hasta Steve Jobs, eran excursionistas comprometidos. Como el escritor Craig Mod escribió en su oda al senderismo, «caminar agita o tranquiliza la mente, permitiendo el autodescubrimiento«. Y eso se suma a todos los demás beneficios de caminar al aire libre y en soledad.

Si está intentando sacar lo mejor de sí mismo o conservar el óptimo funcionamiento de su cuerpo y de su mente, quizá deba planear una excusión de senderismo este fin de semana. Su cerebro se lo agradecerá.

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