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Las startups se están convirtiendo en los motores de cambio del mundo, pero ¿Por qué? La respuesta está en la velocidad de cambio provocada por los avances tecnológicos. Esta velocidad es imposible de seguir por las grandes empresas que no consiguen adaptarse al ritmo requerido. Las startups, que están dispuestas a arriesgarse y a fracasar y volverlo a intentar son las que tienen capacidad para adaptarse, como si fuera un ciclo evolutivo.

Cada vez que la tecnología da un salto, abre nuevas posibilidades de  innovación y de creación de valor. En los últimos años, hemos visto avances tecnológicos más grandes e innovadores  que los que hemos experimentado en toda la historia contemporánea. Los nuevos productos, servicios, soluciones, innovaciones y las nuevas tecnologías inevitablemente llenarán ese espacio, perpetuando este ciclo.  Este nuevo espacio es el patio de recreo de las startups.

Su misión es colaborar para intentar crear valor de manera no probada, fallar rápidamente, aprender, intentar nuevamente y repetir el ciclo.

En cierto sentido, cada inicio puede verse como un organismo vivo que imita un ciclo natural evolutivo. Clayton Christensen, el autor de Innovator’s Dilemma, compara a las empresas con los organismos vivos. Señala que cada empresa tiene un ciclo de vida, crece, madura y muere. Generalmente, el ciclo de vida de una organización puede observarse en paralelo a una tecnología importante que es fundamental para su funcionamiento.

Dos ejemplos de gigantes con poca versatilidad

Para Kodak el nicho era la fotografía impresa, para Nokia las llamadas de voz móviles. Dejamos de imprimir fotografías y comenzamos a compartirlas a través de los smartphones con la consecuente caída de Kodak y el auge de Instagram. A medida que crece nuestra necesidad de internet móvil, contemplamos la caída (o reestructuración radical) de Nokia y el auge de Apple, Samsung y otros. Christensen sostiene que, aunque es posible, como en el caso de IBM  dar el salto  de colocar los  ordenadores personales en el ámbito doméstico, es muy raro ver a una gran empresa saltar con éxito de una tecnología a otra.

Para las grandes empresas, invertir en innovación radical cuando su negocio tradicional ya es rentable, es un movimiento arriesgado. Los movimientos que disminuyen los beneficios a corto o mediano plazo en favor de posibles aumentos futuros son difíciles de justificar en las grandes organizaciones y especialmente en las empresas públicas con muchas partes interesadas. Lo que termina sucediendo es esto: las grandes organizaciones difieren o dan poca prioridad a la innovación (rellenando los espacios abiertos por los nuevos avances tecnológicos) hasta que lo necesiten absolutamente. En la mayoría de los casos, eso resulta demasiado tarde. Y ahí es donde triunfan las startups, que arriesgan, innovan y en ocasiones fracasan pero en otras ganan. Y sobre todo ganan en haberse convertido  los motores del cambio en el mundo

¿Está de acuerdo con nosotros?¿ Tiene ideas radicalmente distintas sobre el papel de las startups? Su opinión y experiencia son importantes para nosotros, anímese a compartirlos con nosotros.

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