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Actualmente asistimos a una personalización de la política a nivel mundial. Los líderes de los diferentes partidos se han convertido en la voz, el rostro e incluso la marca personal de las formaciones, relegando a los propios partidos a un segundo plano en muchos de los casos. Con este panorama político actual, cabe preguntarse: ¿votamos a un partido político porque nos sentimos identificados con su ideario o, por el contrario, escogemos un determinado partido por su representante político?

A esta hegemonía del líder político se suma una tendencia a la videopolítica que ha convertido la política en una campaña electoral constante. Ya no se entienden las contiendas electorales como un lapso de tiempo de duración determinada, marcado por un principio y final de las elecciones, sino que los candidatos hacen campaña durante todo el año y para ello desfilan por platós de televisión, radios, redacciones de periódicos y redes sociales mes tras mes, sea electoral o no. Y su lucha ya no es a golpe de programa, eslogan y carteles. Ahora las armas son visuales y todas ellas con la imagen personal del líder como protagonista absoluto de las campañas.

Teniendo esto en cuenta, podemos afirmar que el triunfo electoral de una formación u otra en la escena actual depende directamente del líder y de su capacidad de seducción a través de la pantalla. Los candidatos de los partidos deben ser ahora buenos comunicadores, empatizar con el electorado, ser “telegénicos” y ser capaces de transmitir sus ideas políticas de forma sencilla, entendible, activa y eficaz. Y para lograr todo esto la comunicación no verbal es clave.

La comunicación no verbal lidera la comunicación política

Si hay un momento de inflexión en la comunicación política que es una muestra irrefutable de la importancia de la comunicación no verbal en la campaña electoral, ese es el primer debate televisado de las elecciones americanas. Corría el año 1960 y se enfrentaban Nixon y Kennedy. La gente que escuchó el debate por la radio no dudó en dar como ganador a Nixon, sin embargo, todos aquellos ciudadanos que lo vieron a través de la televisión apostaron por la victoria de Kennedy. ¿Por qué sucedió esto? Porque irrumpió en el debate político la comunicación no verbal política, en la que Kennedy mostró un gran manejo.

Dominar la comunicación no verbal no es sencillo y no se hace de forma natural. Es decir, ningún líder político nace con una capacidad innata para dominar la escena no verbal, sino que se rodea de profesionales de la comunicación que trabajan estos aspectos y le forman para que sus gestos, su postura, su imagen personal transmitan exactamente lo que desea él y su partido político.

A través de la comunicación no verbal, los líderes de los diferentes partidos son capaces de transmitir valores imprescindibles en la contienda política, como son la coherencia, la credibilidad y la empatía, que no son tan sencillos de hacer llegar mediante la palabra.

En Ludiana conocemos la escena política. Dominamos las técnicas de comunicación política más efectivas y trabajamos con líderes de diversas formaciones para lograr crear una marca política y personal que impacte en el elector y atraiga su intención de voto.

¿Considera importante la formación en comunicación no verbal? ¿Ha ensayado alguna vez sus gestos, postura o velocidad al hablar antes de una exposición pública? ¿Cree que nuestros políticos trabajan adecuadamente la comunicación no verbal? Su opinión es importante para nosotros, anímese a compartirla en los comentarios. ful

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