Gana todos los debates. El arte de argumentar, persuadir y hablar en público. Mehdi Hasan. Traducción de Alexandre Casanovas. Editorial Deusto
Mehdi Hasan es un conocido polemista y entrevistador de varios canales internacionales, entre ellos AlJazzera en inglés. Tiene tuvo su propio programa en la MSNBC. Estudió Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Oxford, y reconoce que no rehúye un solo debate, más bien los busca o los provoca, y acepta cualquier desafío. Lo que cuenta en su libro Gana todos los debates es su fórmula de éxito, un manual para prepararse y una colección de herramientas para salir victorioso, o al menos airoso, de todo enfrentamiento dialéctico que se nos presente en la vida. El resultado es un compendio de las técnicas del arte oratoria, de la argumentación, la retórica y la persuasión. El libro es útil e interesante no solo para prepararse debates, sino también para cualquier oportunidad de discurso público, ya sean presentaciones profesionales o actos de comunicación en cualquier ámbito, personal o profesional.

El gran valor de este libro es que está basado en la experiencia. Mehdi Hasan utiliza como ejemplos sus propios debates, lo que vivió en sus duelos en la televisión o en foros de discusión públicos: estrategias, formas de tender trampas, y sobre todo el ejercicio principal que es el de la preparación. Si en algo es útil este libro, y lo es mucho, es en la insistencia en hacer los deberes, en trabajar aguas arriba. Todo el que se presenta en un debate o en una entrevista sin haberla preparado, tiene todos los boletos para salir derrotado sin clemencia ni perdón.
En este sentido es muy ilustrativo el método que el propio Mehdi Hasan aprendió cuando era un becario meritorio en el programa de Jonhatan Dimbleby en el canal ITV. Dimbleby exigía a sus colaboradores que prepararan un «documento» que debía estar listo tres días antes de la cita. Esa «biblia» era el resultado de una investigación exhaustiva sobre el entrevistado: mensajes de redes sociales, fotos, declaraciones, datos de la vida privada, vinculaciones económicas, viajes, alianzas, colaboraciones. Además se planteaban todas las preguntas posibles, y sus probables respuestas, para añadir después las alternativas de pregunta en función de lo que dijera el entrevistado. Una vez repasado el documento, se ensayaba. Uno de los colaboradores tenía que hacer de entrevistado. Para lograrlo con eficacia, tenía que haberse aprendido el documento e incluso debía imitar la voz, los gestos, las inflexiones y el carácter del entrevistado. Cuando Dimbleby llegaba al programa, todo había sido preparado para no dejar nada al azar.
El punto de partida de Hasan es que cualquiera puede ganar un debate. A esa invitación estimulante habría que añadir lo siguiente: «siempre que tenga conocimientos suficientes, se prepare adecuadamente, y el rival se presente con un nivel de entrenamiento y capacidad persuasiva menor». El libro repasa algunos de los elementos imperscindibles de la persuasión: la estrategia de ganarse el público, la imprescindible necesidad de insuflar emociones en nuestro discurso, y de conocer las llamadas «facturas» de nuestro rival, todo aquello que hizo o que dijo y que supone un condicionante para lo que va a defender en el debate. El grado de incoherencia y de incosistencia de las personas en el mundo contemporáneo hace que esta tarea sea más fácil que nunca. También el hecho de que las redes sociales guarden archivo de los cambios de humor y chaqueta que solemos practicar.
Mehdi es un polemista agresivo. Sale siempre a matar, dialécticamente, claro. Y en ese sentido es un defensor de la llamada falacia ad hominem. Se trata del argumento que busca destruir a la persona para matar el germen de su argumentación. Es un recurso que no le gustaba nada a Aristóteles, pero Hasan, acostumbrado al cuerpo a cuerpo de la televisión, donde no se hacen prisioneros, lo defiende, «siempre como un complemente, y no una alternativa, de un razonamiento más profundo». Para Hasan, el ad hominem es necesario para dinamitar el ethos del rival y desnudar sus vinculaciones, para demostrar que muchas veces un argumento viene condicionado por las relaciones económicas de quien debate. Si una petrolera paga a un científico, sus argumentos estarán desacreditados desde el momento en que se pongan sobre la mesa las estrechas amistades que provocan el razonamiento. No es ciencia, es dinero.
Es también interesante la estrategia que apunta para desarmar el llamado Galope de Gish. Gish era un predicador que hablaba en tramos largos, con una gran velocidad, y llenaba sus discursos de mentiras. Lo mismo que Trump. Idéntico a Pedro Sánchez. Son oradores que expresan con una seguridad gestual muy sólida las trolas más colosales que hayamos escuchado. No es fácil combatir ese galope, porque nos abruma. Son tantas las mentiras por minuto que se hace imposible combatirlas todas. Pero si elegimos una sola de ellas para demostrar su falsesad, el resto del discurso quedará contaminado sin necesidad de combatirlo en detalle.
En resumen, Gana todos los debates es un texto académico basado en la experiencia pero también en la lectura de muchas obras fundamentales de la retótica, la oratoria, y el arte de la persuasión, con herramientas imprescindibles para articular discursos eficaces, emotivos, que consigan lo que se pretende con la palabra, un manual excelente, y un libro ameno y lleno de sabiduría.