En ocasiones los libros de notas contienen más sabiduría que un tratado. Desde su humilde formato, las anotaciones reúnen reflexiones tomadas a vuela pluma, decantadas en la experiencia de los profesionales que se enfrentan al ejercicio de la comunicación desde puestos de responsabilidad, donde la teoría se enfrenta a la experiencia y se ve modificada por los pliegues de una realidad que casi nunca se ajusta punto por punto a los esquemas de lo teórico.

De las Cajas al Banco Popular

Carlos Balado ha ejercido la profesión desde la redacción de medios como ABC, Diario 16, El Europeo o Cinco Días. Y ha sido director de comunicación de la Confederación de Cajas de Ahorros, o en los últimos años, en Banco Popular. Y ahora publica estas “120 notas…” que por discrepar del título, yo recomiendo a los no comunicadores pero sobre todo a los comunicadores. Si estos últimos están entre las últimas hornadas de las facultades, tienen más razones para leer, anotar, y tener en cuenta estas notas, que son como el manual de educación de un príncipe moderno. Al fin y al cabo, al príncipe actual se le supone una habilidad extraordinaria en el arte de la comunicación.

No hay ética sin estética

En estas notas hay comunicación, pero también altas dosis de ética, y unas cuantas libras de estética. Vean si no la nota 51 donde Balado habla de lo abominable del líder carismático, ese del que lo que importa no es el puesto que ostenta, sino su personalidad: “generalmente suele encontrar colaboradores ansiosos de participar en las directrices de ese líder y hacer lo que sea necesario para complacerle. Suele hundir empresas y culpa a los demás del desastre del que sólo él es el responsable”.

El libro está dividido en capítulos a modo de tareas: entender la actividad, el papel del director de relaciones externas, el equipo y los colaboradores, los protagonistas, los primeros borradores, las reglas del ensayo, las comparecencias públicas, las peculiaridades del entorno. Cada nota está cargada con la tinta de los buenos consejos, en cuestiones de fondo, pero también en recomendaciones prácticas. En algunas se adivina la amargura del fracaso, y en otras asoma la verdad rocosa del sentido común: en comunicación funciona la ley de la cosecha, es decir, que se recoge lo que se siembra. 

Lo pueden encontrar en Libros.com, una editorial que ha publicado textos a partir de la fórmula de la financiación compartida (crowdfunding). Por eso al final del libro encontrarán los nombres de los que han apoyado el proyecto, entre los que hay algunos notables de la comunicación empresarial, también llamada corporativa.

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